Dos estudiantes de LEINN lanzan una iniciativa para reutilizar zapatillas
Alema Sáenz y Jon Peral impulsan el proyecto 'Second Step' para recoger zapatillas usadas y restaurarlas por zapateros locales y devolverlas al mercado
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| Jon Peral y Alema Sáenz muestran el contenedor instalado en el centro comercial Garbera de Donostia donde se pueden depositar las zapatillas usadas. (DV) |
K.O
Oñati
Dos estudiantes del Grado en Liderazgo, Emprendimiento e Innovación (LEINN) de Mondragon Unibertsitatea han promovido una iniciativa bautizada con el nombre de 'Second Step' (segundo paso) para dar una segunda oportunidad a las zapatillas.
Alema Sáenz y Jon Peral han emprendido este proyecto que propone recoger zapatillas usadas, repararlas en talleres locales y devolverlas al mercado para alargar su vida útil. Se trata de una iniciativa sin ánimo de lucro que busca fortalecer la economía local y fomentar el consumo responsable y sostenible. El proyecto ha recibido el apoyo de la Diputación Foral.
Prueba piloto
A modo de prueba piloto para testear que este modelo funciona y que la ciudadanía quiere participar, han instalado un contenedor en el centro comercial Garbera de Donostia donde la ciudadanía puede depositar sus zapatillas usadas. Posteriormente, el calzado será revisado y seleccionado para identificar aquellos pares susceptibles de ser reparados. Ese contenedor permanecerá en Garbera durante los siguientes tres meses, y «si la acogida es buena, nos gustaría instalar más puntos de recogida en otros lugares y seguir creando una red cada vez mayor de colaboradores, tanto de negocios como de entidades» han declarado Alema Sáenz y Jon Peral.
Las zapatillas recuperadas serán restauradas por zapateros locales, recuperando su funcionalidad y prolongando su vida útil. Una vez reacondicionadas, volverán al mercado a través de SecondStep.shop, la plataforma digital desarrollada por los impulsores del proyecto, que estará operativa desde el mismo día del lanzamiento. De este modo, el proyecto completa todo el ciclo de la economía circular: recogida, reparación y reutilización.
Zapatillas a la basura
«La idea surgió porque nos dimos cuenta de que muchísimas zapatillas terminan en la basura, aunque todavía puedan seguir utilizándose. Al mismo tiempo, vimos una oportunidad para apoyar a un comercio local como el de los zapateros, un oficio que muchas veces pasa desapercibido y que poco a poco se está perdiendo. Además, queríamos generar un impacto positivo tanto social como medioambiental». Alema Sáenz y Jon Peral, en declaraciones a TU Lankide, admiten que «no ha sido un camino sencillo ni corto, pero, con la ayuda de muchas personas, conseguimos presentar la idea que generamos Jon y yo a la Diputación Foral de Gipuzkoa, concretamente al Departamento de Sostenibilidad, cuyos responsables confiaron plenamente en la iniciativa desde el primer momento». Para los promotores del proyecto 'Second Step' «es una satisfacción enorme, porque demuestra que una idea nacida en la universidad puede generar un impacto real en el territorio».
Respaldo Foral
El proyecto ha recibido pleno respaldo del Departamento Foral de Sostenibilidad, que ha destinado 23.818 euros al desarrollo del mismo
El diputado José Ignacio Asensio ha destacado que Gipuzkoa «vuelve a situarse a la vanguardia de la economía circular. Somos la primera institución pública del Estado que impulsa un sistema de recogida de calzado para su reparación y reutilización, apoyando el talento joven, el comercio local y una forma más sostenible de consumir».
Además, la iniciativa incorpora una dimensión social: por cada cien pares vendidos se donarán diez a entidades sociales «para que puedan llegar a personas que realmente los necesitan. Al final, una misma zapatilla puede generar un beneficio medioambiental, económico y también social».
Sáenz y Peral son conscientes de que, al igual que ellos, muchos estudiantes tienen ideas, pero no siempre se atreven a desarrollarlas. Por ello les animan a «no esperar a tener la idea perfecta, porque probablemente nunca llegará. Lo importante es salir a la calle, hablar con la gente y validar si esa idea realmente resuelve un problema», les aconsejan.
«También les diría que no tengan miedo al 'no'. Nosotros hemos recibido muchos, y cada uno nos ha ayudado a mejorar el proyecto. El rechazo no es un fracaso, sino una oportunidad para aprender y seguir avanzando» Sáenz y Peral les advierten que «los errores son parte del camino y, muchas veces, son el mejor compañero para convertir una idea en un proyecto real. Y, sobre todo, que se animen a hacer cosas» señalan estos jóvenes emprendedores.


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