jueves, 28 de agosto de 2025

« EL VALOR DE LA COMUNIDAD FRANCISCANA FUE DEJAR HACER »

 DV

El vicario Juan Ignacio Larrea, ante la fachada del santuario. Iñigo Royo

Teresa Flaño

Viernes, 29 de agosto 2025, 00:01

Setenta años después de su bendición, el santuario de Arantzazu sigue siendo un referente arquitectónico. «Aquí había un teologado con profesores que venían de Europa, de Friburgo o París, traían otro mundo, una nueva mentalidad. Una cosa era no entender, nadie entendía lo que los arquitectos y los artistas querían hacer, pero sí respetar y esperar a que un día se pudiera entender. Creo que el gran valor de la comunidad franciscana fue dejarles hacer», reflexiona el vicario Juan Ignacio Larrea.

Cuando se levantó la prohibición, «los frailes podían haber optado por otra solución más conservadora pero quisieron hacer la iglesia con los artistas con los que habían comenzado. Eso es de una gran valía y valentía».

No hay comentarios.:

Publicar un comentario